La
pintura es una disciplina que combina rigor, serenidad, trabajo constante, necesidad
de experimentación, actitud de investigación, armonizada con una
visión cotidiana de mejora de la obra.
Su
pintura y escultura exhiben el minimalismo del instante construido.
Afincado
en Estados Unidos, concretamente en Chicago, Salvador Calvo, andaluz, con años
de residencia en Madrid, es un creador ensimismado en su propio devenir, encerrado
en sus teorías, cuenta sus historias a través de la pintura, bajo
el filtro de lo sintético, de la forma geométrica casi futurista,
captando instantes poéticos, vehiculando su creación a través
del diálogo entre color y espacio.
Trabaja
en óleo sobre tela y en tinta acrílica sobre papel. Emplea el óleo
con gran pulcritud, huyendo de lo matérico, alejándose del grosor,
de lo denso, para recrearse en el universo de la finura. En escultura, sin dejar
la elegancia de sus formas, se interesa por la modernidad y la estética
arquitectónica, captando estructuras que recuerdan composiciones urbanas
de Chicago y Nueva York, pero también alusiones a la contemporaneidad abstracto-geométrica,
referencias a la naturaleza y a la expresividad de los materiales.
Precisamente,
en línea con lo afirmado, está preparando la obra escultórica
titulada La Esfera, escultura pública que irá emplazada
en Istán (Málaga) y que se inaugurará en septiembre de este
año. En dicha creación combina modernidad con tradición,
aglutinando una serie de elementos simbólicos que se interrelacionan con
Andalucía, Istán y el lugar donde irá emplazada la obra.
Dicha
escultura está compuesta por agua, esfera de mármol verde, metales
oxidados, muros blancos laterales y la alberca o estanque principal. El agua,
trascendental en la mayoría de culturas, es considerada en la filosofía
hindú como elemento mantenedor de la vida.
La
esfera de la escultura es el símbolo de la totalidad, auténtica
alegoría del mundo. En ese contexto, diversos surtidores de agua en la
base de dicha esfera crearán un torbellino circular, presentando el movimiento
permanente.
Los
metales oxidados sugieren el paso del tiempo y la recuperación de la memoria.
Las terminaciones de los aceros en puntas agudas dan fuerza visual ascendente
con connotación espiritual. Los muros blancos se hermanan con el blanco
tradicional de los pueblos mediterráneos. Finalmente el estanque principal
evoca abrevaderos, acequias de regadío y, especialmente, nos recuerda su
existencia vital en épocas de mucho calor.