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Entrevistado
por Pablo Mañé en exclusiva para Stylusart.
Se trata de uno de esos artistas que se toman el arte de una forma integral, en la que su propia existencia gira en torno a la creación. Se arma una dialéctica poco harmoniosa pero interesante, en ocasiones incluso brillante. Esta pugna permanente se justifica en un comentario que nos realizó: "el artista es un elemento subversivo".
Defiendes de forma rotunda el papel, incluso el estatus que los artistas deben ocupar en la sociedad.
El arte se lo debe ganar. Esa tontería de que asistamos a un arte destinado a amenizar es algo a lo que me opongo frontalmente. Para una sociedad tener pintores o poetas es un lujo. No un elemento decorativo.
En Cataluña se ha producido un verdadero milagro inmerecido. Una cantera de artistas extraordinarios.
¿Crees que el arte puede propagarse a grandes grupos sociales, o será siempre un lenguaje para minorías?
Que llegue a grandes capas sociales es un deseo un tanto ingenuo, no nos lo podemos plantear como una meta cercana. Esto es extrapolable a otras áreas como la poesía. Si esto se consiguiese, el mundo en el que vivimos sería otro, no tan oscuro como el actual y sin duda más feliz.
¿Cómo te afecta trabajar en diferentes estudios de distintos países?
El estudio lo transporto con mi persona. El paisaje profundo, ya no es ni Nueva York, ni Méjico, ni Barcelona. El paisaje profundo es interior, yo formo parte de ese paisaje interior que se traslada conmigo. Formo parte de ese espacio en el que la razón dialoga con otras cosas, como son la memoria y la intuición.
Tu trabajo afronta frecuentemente retos técnicos.
Pienso que si algo te queda mal al menos que hubiese un riesgo. Lo que es inadmisible es que te quede mal y encima no haya riesgo. Lo que me interesa es el vuelo, más que el aterrizaje.
El concepto de la luz parece esencial en tu trabajo.
Está claro que sin luz no hay pintura. No sólo bajo el prisma de la física, que sería lo más evidente y banal. El arte es luz y tiempo congelado. Me interesa mucho el juego de lo velado y lo revelado, que son dos términos muy cercanos a la luz.
Tu no les profesas un gran cariño a los críticos.
No es eso, es que no conozco a ninguna persona inteligente, que respete profundamente que sea crítico, además aburren. Creo que se aburren incluso a sí mismos.
¿Crees que hacen falta personas que ayuden al público a entender las obras?
En algunos casos es interesante lo que digan algunos historiadores del arte o algunos poetas. Por lo que respecta al artista pienso que lo mejor es que desaparezca detrás de su obra y hablar menos, y creo que estoy hablando demasiado.
© stylusart
2002
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