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¿Pueden
ser antropomorfas las patatas? ¿Puede el vapor
convertirse en soplo de aire, los círculos
concéntricos del agua en huellas digitales
y el árbol en columna vegetal? Poética,
intimista y sensual; pero también perturbadora,
paradójica y monstruosa: así es la obra
de Giuseppe Penone (Garessio, Italia, 1947). Incisiones,
presiones y deformaciones subvierten y alteran la
naturaleza imponiendo un orden humano al caos natural.
Su trabajo se basa en una observación meticulosa
de la naturaleza, que nos propone una reflexión
sobre el hombre y el cosmos y sobre su capacidad de
creación que entronca con el pensamiento de
Leonardo da Vinci. Adscrito en sus inicios al movimiento
del arte povera, apodado como «aquel que vive
en el bosque» y creador de una nueva mitología,
Penone es, sin lugar a dudas, uno de los artistas
más originales e innovadores de la segunda
mitad del siglo XX.
CaixaForum propone, por primera vez en España,
una «mirada táctil» a través
de su vasta obra, en esta exposición concebida
y realizada por el Centre Pompidou, Musée national
dart moderne de París, y producida por
la Fundación la Caixa. La muestra
comisariada por Catherine Grenier reúne la
selección más amplia que jamás
se ha hecho de su trayectoria artística, desde
los primeros trabajos de los años sesenta hasta
las últimas creaciones de 2004. Se abre con
sus primeros experimentos sobre el terreno en el bosque,
en busca de una simbiosis entre naturaleza y cuerpo
humano; y se cierra con una serie de obras realizadas
con corteza de cedro y espinas de acacia. Entre estos
dos momentos, el mundo personal de Penone se despliega
ante el espectador en una búsqueda apasionante
del azar, la memoria, el paso del tiempo y las representaciones
culturales.
La
exposición Giuseppe Penone. Retrospectiva reúne
en CaixaForum unos 80 trabajos (algunos en forma de
grandes instalaciones) de uno de los artistas más
sobresalientes de la escena internacional actual.
Desde sus primeras intervenciones en los bosques natales
(documentadas a través de fotografías
y textos) hasta sus conocidos «descortezamientos»
y «gestos vegetales», la muestra presenta
los diversos «momentos» de una trayectoria
artística tan original como innovadora.
Sus
trabajos sobre el crecimiento de los árboles
culminan en la instalación Repetir el bosque
(Ripetere il bosco),además reúne algunos
de sus moldeados, como Patatas (Patate), una obra
que se remonta a 1977.
Asimismo,
se muestran algunos de sus gestos más radicales,
como Ser río (Essere fiume), de 1981, en el
que el artista, identificándose con un río,
reproduce a la perfección la erosión
de la naturaleza sobre la piedra; así como
la serie Uñas (Unghie, 1987-94), formada por
un conjunto de trabajos en vidrio obtenidos por termoformación
en el International Research Centre for Glass and
Visual (CIRVA), de Marsella, que culmina en una instalación
formada por un tapiz de uñas moldeadas en yeso.
Su trabajo en bloques de mármol está
presente a través de las Anatomías (Anatomie,
1993-2000), cuyas vetas han sido cinceladas hasta
llegar a identificarse con las venas del cuerpo humano.
Respirar
la sombra (Respirare lombra), de 2000, reproduce
un espacio en forma de cripta natural recubierto de
hojas de laurel, donde el olor juega un papel muy
especial. Este trabajo es fruto de Haya de Otterlo
(Faggio di Otterlo), el primer árbol en el
que Penone se basó en la fundición de
hojas. «Era a finales de verano, por lo que
puse las hojas en el congelador para poderlas utilizar
en invierno; al descongelarlas para fundirlas en bronce,
desprendieron una fragancia increíble, lo que
me empujó a empezar un trabajo con hojas de
laurel.» La exposición culmina con sus
trabajos más recientes, realizados con corteza
de cedro y espinas de acacia.
El
trabajo de Penone se basa en la observación
sistemática y enciclopédica de la naturaleza
como punto de partida de una reflexión sobre
el cosmos, que entronca con el pensamiento de Lucrecio
y Virgilio, así como la pintura de Giotto y
Leonardo da Vinci. Su obra busca crear una nueva mitología
que defina una nueva relación entre el ser
humano y su entorno natural, más allá
de las apariencias. «En el exterior, la obra,
alejada de todo contexto histórico, entra en
competición con formas extraordinarias: las
piedras de un río, o un árbol, son a
menudo más interesantes que una escultura.
Por esto, cuando trabajo en el exterior, intento poner
la obra en simbiosis con el entorno», concluye
Penone, quien más que un creador se reconoce
como un revelador.
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Uña
y velas [Unghia e candele], 1994.

Detalle. Uña y velas [Unghia e candele], 1994.

Piel de hojas [Pelle di foglie], 2000 y Respirar la
sombra [Respirare lombra], 1999.

Detalle.
Piel de hojas [Pelle di foglie], 2000 y Respirar la
sombra [Respirare lombra], 1999.
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