Tejiendo el tiempo. Louise Bourgeois

 

 

Tejiendo el Tiempo muestra el desenlace más inmediato de la trayectoria artística de Louise Bourgeois (París, 1911) a través de una veintena de esculturas, la mayoría realizadas en los tres últimos años, entre las que se encuentran pequeñas figuras, bustos cosidos a tamaño real, figuras totémicas y celdas-vitrinas. Todas las obras están realizadas con tejidos utilizados por Bourgeois a lo largo de su vida: ropa, sábanas, mantas… Se trata de materiales cargados de simbolismo y evocadores de su pasado familiar.

Nacida en pleno apogeo del cubismo, Louise Bourgeois era hija de un tratante de antigüedades y tapices restaurados y de una empleada de la industria textil de Aubusson (Francia). El conflicto surgió en su familia con la llegada de una institutriz inglesa que posteriormente se convertiría en la amante de su padre.

Esta relación y, sobre todo, las consecuencias que tuvo para su madre, han marcado la carrera artística de Bourgeois. La obra en exposición Seven in a Bed (2001), por ejemplo, parece destilar de su memoria de lejanas mañanas de domingo cuando ella y sus hermanos se tiraban en la cama de sus padres. Sin embargo, la proliferación de cabezas y caras, al estilo de las imágenes del dios Jano, avisan al espectador de que las cosas, especialmente cuando de personas se trata, no son siempre lo que parecen.

Entre estos pequeños personajes de tela, destaca también Standing Figure (2003), que recientemente acaba de pasar a formar parte de la colección permanente del CAC Málaga, así como las figuras maternales y sus conocidas mujeres-casa.

Formada como pintora, Louise Bourgeois comenzó a cultivar la escultura tras su llegada a Nueva York en 1938, tras su matrimonio con el historiador del Arte Robert Goldwater. A finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta abandonó prácticamente la pintura y comenzó a realizar una serie de piezas totémicas en madera que evocaban, mediante su verticalidad, la presencia humana. Recientemente, Bourgeois reinterpretó, en esta ocasión en tela, estos primeros trabajos en una serie de figuras representadas en la exposición por piezas como Untitled 2001 y 2002.

Aunque sus primeros trabajos se ganaron el respeto de sus contemporáneos, no fue hasta sus 71 años cuando fue reconocida mundialmente al convertirse en la primera mujer a la que el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicaba una retrospectiva. Fue en esta época cuando Bourgeois comenzó a crear una serie de espacios teatrales a los que llamó Cells (celdas, células), que representaban, como la propia artista explicaba, diferentes tipos de dolor: “el físico, el emocional y psicológico, y el mental y el intelectual”.

Realizadas con una variedad de materiales provenientes en su mayoría de contenedores y demoliciones urbanos, las Cells pueden ser entendidas como espacios cerrados total o parcialmente, a los que el espectador accede bien entrando en ellos o bien mediante la observación a través de telas metálicas, puertas o ventanas. Estas obras pueden evocar tanto el castigo de las celdas de las prisiones como la contemplación de las celdas de los conventos. En cualquier caso, son concebidos como lugares para el recogimiento y la meditación.

Algunas de las piezas más llamativas de la obra reciente de Louise Bourgeois son las series de bustos de tela, de las que cinco pueden verse en esta exposición. Cosidas con una crudeza que contradicen lo sofisticado de su estructura, guardan sin embargo un inquietante parecido con la realidad: bocas abiertas que parecen exhalar y ojos que miran directamente al espectador o deliberadamente al vacío. El enfrentamiento con estas obras puede ser complicado, dificultad que aumenta su propio mutismo y el resistente cristal que las encierra.

Tejiendo el Tiempo se completa de las series de grabados What is the Shape of the Problem? (1999), Topiary, The Art of Improving Nature (1998) y He Disappeared into Complete Silence (1947). Esta última es quizá su obra más importante en esta disciplina. En ella, estructuras arquitectónicas, algunas con aperturas que semejantes a balcones y ventanas, se yuxtaponen con breves textos que relatan un inexplicable cuento de privación y de incapacidad para comunicarse. Aunque, como afirman algunos críticos, recuerdan a los altos edificios de Mahattan, estos dibujos permanecen tan enigmáticos e inflexibles como los propios textos.

Louise Bourgeois ha sido una de las primeras artistas en afirmar la importancia de la autobiografía y la identidad como temas artísticos. A lo largo de una trayectoria que rehúsa ser narrada linealmente, se ha revelado como una escultora de una inesperada originalidad y de una habilidad única para trabajar con diferentes materiales: desde el mármol y el bronce hasta el látex y el tejido.

Del mismo modo, Bourgeois ha sido una pionera en el uso de la instalación como medio de implicar al público en la experiencia del arte. Su trabajo ha ejercido una de las mayores influencias en el arte contemporáneo desde finales de los setenta y su actividad sin freno sigue inspirando y motivando a las nuevas generaciones de artistas.

Tal y como afirma la comisaria Frances Morris en el catálogo editado para esta exposición: “a sus 93 años, Louise Bourgeois continúa siendo la mayor de los jóvenes artistas de la actualidad”.

 

 

    Y tu ¿que opinas? 
Manda tu opinión al foro

 

 

 

 


UNTITLED, 2001.

 

 

 


ARCH OF HYSTERIA, 2000.

 

 

 


UNTITLED, 2002.

 

 

 


CELL XVI (PORTRAIT), 2000.

 


volver a portada -
peq. artistas - citas contacto

© 2.004 stylusart