La esencia de Brancusi

 

Constantin Brancusi (1876-1957) es sin duda una de las figuras fundamentales de la escultura moderna y uno de los artistas más originales del s.XX. Su innovadora obra tuvo el mérito de introducir la abstracción y el primitivismo en la escultura, hasta tal punto que fue tan importante para el desarrollo del arte moderno como Picasso.


Las formas simples y serenas de sus esculturas son unanimamente reconocidas como iconos del modernismo. La elección de materiales, del mármol a la roca calcárea, del bronze a la madera, y su elaboración, es absolutamente original. Brancusi es reconocido como un verdadero artista de vanguardia, grande amigo de figuras como Amedeo Modigliani y Marcel Duchamp, e inspiró a artistas como Barbara Hepworth, Carl Andre y Donald Judd.

Brancusi nació en Rumanía en 1876 y estudió en Bucarest. En 1904 se instaló en París, donde permaneció más de 50 años. A mitad de los años ’20 abrió su taller personal, rincón tranquilo en el que encontró la inspiración para todas sus obras. Inicialmente influenciado por Auguste Rodin, a partir de 1907 inició un proceso de simplificación de las figuras hacia la abstracción. El resultado de este camino fue la definición de formas de increíble equilibrio y pureza.

La exposición pretende captar el carácter esencial de la escultura de Brancusi. De ahí la intención de traducir la rigurosa selección de materiales, temas y series del artista. Pueden verse sobretodo las obras en piedra y mármol, entre ellas, El Beso (1907), obra maestra en la que Brancusi logra por primera vez, el equilibrio perfecto entre fondo y forma, la síntesis de los cuerpos y el bloque de mármol en el que éstos vienen esculpidos. Con otra serie, unas cabezas y caras humanas, se refleja de nuevo este proceso de simplificación extrema, que culmina en El origen del mundo (1920), perfecta forma ovoide.

Asimismo se incluye una serie de obras en madera y bronze, inspiradas por las tradiciones no europeas, especialmente la africana y rumana. Entre ellas la Maiastra (1911), o la segunda de la célebre serie de los pájaros, uno de los temas favoritos del artista y recurridos durante más de treinta años, llegando a representar en una exasperada verticalidad, un evidente sentido de aspiración trascendental.

Los comisarios son Carmen Giménez, comisaria de la colección del s.XX del Solomon R. Guggenheim Museum, y Mattew Gale, comisario de la Tate. Organizada por la Tate en colaboración con el Solomon R. Guggenheim Museum, la exposición irá a Nueva York del 17 de junio al 19 de septiembre 2004. Un catálogo ilustrado, publicado por la Tate Publishing, acompañará la exposición, con textos de los comisarios y de otros críticos.

 

 

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Sleeping Muse I 1909 -1910



The Kiss 1916



Head of Sleeping Child, 1908



Torso of a Young Girl II 1922



Maiastra 1911


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