La Fundació
Joan Miró no es un espacio extraño a la creación de Chillida.
En 1986 sus salas presentaban una muestra sobre su obra monumental. En esta ocasión,
sin embargo, se ha pretendido ofrecer una visión panorámica de la
riqueza de la producción de Eduardo Chillida.
Con
ese propósito, se exhiben más de 100 obras, procedentes del Chillida-Leku
y de 23 colecciones públicas y privadas de varios países.
El
recorrido evidencia la importancia de la exploración del espacio en la
obra de Chillida. Así como la música, muy apreciada por Chillida,
está hecha de sonidos y de silencios, su escultura está hecha de
la materia que utiliza y del espacio que crea.
El espacio, el vacío y el
límite son elementos esenciales de su trabajo. También en sus dibujos
se advierte ese análisis del espacio (tanto en los figurativos como en
los de trazo más gestual), de factura sintética y esquemática,
casi escultóricos.
La
muestra dedica una especial atención a las gravitaciones, o relieves en
papel, con los que Chillida introdujo las tres dimensiones en el dibujo. Algunas
incorporan tinta o lápiz, otras son totalmente blancas: el relieve sin
rastro de color.
Al
final del recorrido se proyecta Chillida. El arte y los sueños,
un documental escrito y dirigido por Susana Chillida, hija del artista, donde
el escultor habla de sus inicios artísticos y comenta su último
proyecto de obra pública: el vaciado de la montaña de Tindaya en
Fuerteventura.
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Gravitación,
1987.

Óxido
42, 1979.
Proyecto de Música
IV, 1999.
Sin
título, 1966.
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