Nicolás
de Lekuona, primogénito de siete hermanos, nació en el seno de una
familia acomodada de talante liberal, en la atmósfera rural del pueblo
vasco de Villafranca de Ordizia, a escasos 42 km de la sofisticada y cosmopolita
ciudad de San Sebastián. Lekuona, de naturaleza amable, abierta y bondadosa,
era un lector voraz con una enorme curiosidad por todos los aspectos que concernían
los movimientos culturales de la época. Desde muy temprana edad siempre
le acompañó su cuaderno de notas, costumbre que guardó durante
su joven y breve vida.
Interesado
por la fotografía y el dibujo desde muy joven, después de terminar
sus estudios de bachillerato en su pueblo, ingresó en 1929 en la Escuela
de Artes y Oficios de San Sebastián para prepararse para entrar en la Escuela
de Aparejadores de Madrid. La proximidad de Francia hacía de San Sebastián
un lugar privilegiado donde llegaban las noticias de las vanguardias artísticas,
tales como el cubismo, el dadaísmo, el surrealismo, etc., que se expandían
libremente por los círculos artísticos de la ciudad, donde se disfrutaba
del espíritu innovador que iluminó los inicios de la Segunda República.
Los
estudios en la Escuela le sirvieron para consolidar sus ambiciones artísticas,
poniéndole en contacto directo con multitud de nuevas formas artísticas,
incluyendo las enseñanzas de la afamada Escuela de la Bauhaus. Lekuona
confraternizó rápidamente con otros jóvenes artistas vascos
con los cuales frecuentó numerosas exposiciones, películas y conferencias
que le familiarizaron con el trabajo de Picasso, Braque, y Buñuel, entre
otros. Eran frecuentes las tertulias que se desarrollaban en los estudios de los
artistas, estos encuentros ayudaron al joven Lekuona a entrar en contacto con
ideas que influyeron esencialmente en el curso de su vida.
En
1932, antes de su salida para Madrid participó en su primera exposición
colectiva en Ordizia, con José Sarriegui y otros artistas vascos.
En
la obra de Lekuona, concepto y forma se muestran con gran diversidad: representaciones
arquitectónicas, dibujos, pinturas, carteles, fotografías y fotomontajes,
fotocalquídeas, incluso poesía, esta producción está
influida por la información recibida de países como Francia, Alemania,
la Unión Soviética y Argentina, por medio de publicaciones, conferencias,
exposiciones y películas.
Nicolás de Lekuona se desenvuelve
con soltura trabajando en múltiples disciplinas como el óleo, gouache,
lápiz, tinta, fotografía, collage, etc. Su actividad se centra sobre
temas de su entorno: retratos de la familia, el paisaje vasco, formas de identidad
imaginarias y amorfas, y la propia naturaleza. Sus fotomontajes muestran un concepto
elegante y singular de la técnica y ofrecen una variedad de soluciones,
incorporando sus propios dibujos y fotografías con otros materiales gráficos,
combinando a veces la manipulación final de la obra con temas que van desde
las referencias líricas de la forma femenina hasta ambientes de trabajo
y otros que aluden a la muerte.
Y
tu ¿que opinas? Manda
tu opinión al foro |

Tactos
sutiles, 1936.

Sin título, 1934.

Sin título, 1935.
 Sin
título, 1935.
|