La
exposición del Museo de Orsay trata
de mostrar la influencia que las nuevas teorías de la percepción,
surgidas a lo largo del siglo XIX, tuvieron en la aparición de las primeras
formas de abstracción. Ya que, la abstracción, lejos
de ser un fenómeno surgido en el fulgor de algunos años clave (1912-1918),
es el fruto de experiencias visuales que atraviesan un largo periodo para conocer
una aceleración decisiva en el transcurso del siglo XIX.
La
exposición narra esta historia reuniendo más de 150 obras, entre
ellas algunas pinturas principales de Turner, Friedrich, Monet, Redon, Whistler,
Kandinsky, Delaunay, Kupka y Picabia, procedentes de importantes museos internacionales.
Se trata de mostrar cuánto le debe el nacimiento del arte abstracto
a las nuevas modalidades de la visión, al estatus moderno del ojo en particular,
en su estrecha relación con los demás sentidos. Lejos de separarse
de la realidad, la abstracción ofrece bajo este ángulo una traducción
inédita, más sintética, del mundo visible.
La
primera parte, titulada "El ojo solar", examina la cuestión de
los umbrales de visibilidad. ¿De qué manera la traducción
de la luz, de Turner a Delaunay, ha conducido a la pintura a liberarse de la representación
de las formas?.
La segunda parte, titulada "El ojo musical",
aborda la traducción visual del sonido para analizar el impacto decisivo
del modelo musical en las fuentes de la abstracción.
Esta exposición
se acompaña de un importante catálogo que reúne varias contribuciones
de especialistas en la cuestión de los vínculos entre las nuevas
modalidades de la visión y el nacimiento histórico de la abstracción.
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La
casa amarilla.

Cuadro con mancha roja.

Efectos de sol sobre el agua.

El puente Waterloo.
 Formas
circulares.
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