Muestra antológica de Vik Muniz

 

 

La exposición, comisariada por Miguel Fernández-Cid y organizada por el Centro Galego de Arte Contemporánea, posee carácter itinerante: ya estuvo en el propio CGAC (Santiago de Compostela) y en el Museum of Modern Art de Dublín y continuará su periplo tras su permanencia en Fundación Telefónica. El objetivo es aportar una importante muestra de cada una de las series que configuran la obra del autor y la dirección de sus futuros proyectos.

Muniz trabaja con materiales singulares, pertenecientes a la vida cotidiana, como alambre, hilo, azúcar, chocolate, polvo, tinta, papel, tela, etc. La serie Catedrales recoge varias obras que Muniz realizó a partir del Camino de Santiago y que el artista recorrió en la primavera de 2003: Burgos, León y Santiago de Compostela son las piezas que Vik Muniz presentará en esta exposición. Se muestra así una importante selección de cada una de las series que configuran la obra de Vik Muniz y la dirección de sus futuros proyectos.

Al igual que el artesano en su taller, Muniz compone con materiales muy diversos retratos y arquitecturas, reproduce imágenes muy conocidas y obras de otros artistas y a continuación las fotografía. El resultado nunca es el que parece a simple vista: engaña al ojo del espectador y le obliga a volver a mirar.

Como señala el artista: "Mi objetivo es que la gente se pase más tiempo observando la imagen. Es ciertamente difícil. Somos diariamente bombardeados con millones de imágenes, así que es preciso algún tipo de truco visual para que el espectador se detenga y observe".

Vik Muniz vive en Nueva York desde 1983 y durante varios años "hizo más bien poco", limitándose a trabajar de camarero y esforzándose por sobrevivir. Desde la infancia siempre ha sido un "dibujante compulsivo", así que alquiló un estudio en el Bronx. Su carrera despegó en 1995 cuando expuso seis pequeños retratos, bajo el título de The sugar Children (Los niños del azúcar) en el Soho.

Gracias a su extraña y maravillosa selección de materiales, su objetivo es obligar al espectador a reexaminar aquello que ve o piensa que ve, que suele ser una imagen bien conocida, como la Plaza de Tiananmen, la Mona Lisa, Pollock, un clip, los "Almiares" de Monet, todos ellos recreados con polvo o sirope. "¿Qué es lo que estoy viendo? Ésta es una de las preguntas que siempre intento evocar con mi trabajo. Soy un artista totalmente guiado por la retina".

Sus imágenes no son copias exactas de la naturaleza, sino que exhiben intencionadamente sutiles imperfecciones debido a su inusual selección de materiales. Utilizando estos elementos de la vida diaria, Muniz elabora retratos de personas famosas y de individuos anónimos, recrea famosas pinturas de la historia del arte e imita la apariencia de diversos tipos de medios artísticos. Sus fotografías engañan el ojo desestabilizando momentáneamente nuestras respuestas y llevándonos a contemplar las contradicciones entre realidad y representación, entre el original y la copia. Lo más estimulante y agradable de la fotografía de Muniz es el desenfadado, inteligente e ingenioso enfoque de las ideas complejas y de los problemas filosóficos.

Matthew Drutt ha llamado a Muniz "un provocador, un humorista conceptual que disfruta transformando las cosas, ya sean éstas sagradas o profanas"; a lo que el artista replica: "No me apropio de lo que no me pertenece. Soy un copista. Al copiar, se añade algo de una mismo, actualizando la imagen, siempre que se haga con respeto y sinceridad. Algunas imágenes son tan increíbles, que merecen ser revisitadas, como sucede con los almiares de Monet. Nunca trabajo con imágenes por las que no tenga respeto y nunca he tenido problemas de derechos de autor. Hace relativamente poco, le pedí a la Fundación Lichtenstein permiso para realizar una serie basada en sus famosas pinturas de brocha, pero en chocolate. Me dijeron que se sentirían honrados".

El artista también ha demostrado un gran interés por el aspecto físico. Para Muniz el chocolate y el azúcar no son más que medios para alcanzar un fin. "Mi pretensión es redefinir los medios, haciéndolos más físicos. Cuando el espectador se percata del material del que está hecha la fotografía, comprende que una imagen siempre está hecha de algo. Gran parte de los elementos de partida que manejo no son intelectuales, psicológicos o políticos, sino físicos. Mi objetivo es que la gente se pase más tiempo observando la imagen"

 

 

    Y tu ¿que opinas? 
Manda tu opinión al foro

 

 

 

 


Ten Ten's Weed Necklace, 1996.

 

 


Double Mona Lisa, after Warhol.

 

 


Key, 2002.

 

 


Self portrait (I'm Too Sad to Tell You after Bas Jan Alder), 2003.


volver a portada - noticias - entrevistas -
contraportada - galería - museo - peq. artistas - citas contacto

© 2.004 stylusart